¿Qué son las Crecederas?
Las famosas crecederas se refieren a dolores musculares y óseos que los niños y adolescentes experimentan durante sus períodos de crecimiento rápido. Estos dolores suelen localizarse en las piernas, (pantorrillas, los muslos y las rodillas).
¿Qué causa las crecederas?
Aunque las causas exactas no se conocen, hay varios factores posibles:
Crecimiento Rápido: Durante los períodos de crecimiento acelerado, los huesos y músculos pueden estirarse y causar molestias.
Actividad Física: Los niños activos pueden experimentar dolores de crecimiento debido al esfuerzo físico y al uso repetido de ciertos grupos musculares.
Falta de Flexibilidad: Los músculos y tendones que no son lo suficientemente flexibles pueden causar dolor al estirarse durante el crecimiento.
Si nos fijamos las 3 están relacionadas. Un crecimiento acelerado de los huesos, hace que los músculos y tendones cercanos a los huesos no estén preparados, estén rígidos y se les exija más movimiento, estiramiento... de lo habitual, por lo que produce dolor. Los niños y niñas más activos utilizarán más estos músculos por lo que ese cansancio afectara también a los dolores.
¿Cuáles son los síntomas más habituales de las crecederas?
Los dolores de crecimiento suelen aparecer en la tarde o noche y pueden despertar al niño durante el sueño. Puede estar relacionado también al cansancio muscular y a que el pH del cuerpo es más ácido por la noche. Los dolores más comunes suelen aparecer en las pantorrillas, muslos y detrás de las rodillas.
Generalmente, no hay hinchazón, enrojecimiento ni fiebre asociados con estos dolores.
¿Qué podemos hacer para sobrellevar mejor esos dolores?
Generalmente no recomendamos tomar nada como paracetamol o ibuprofeno para ese dolor, sino aportar nutrientes que el cuerpo demanda para ese crecimiento.
Masajes y Estiramientos: Masajear las áreas doloridas y realizar ejercicios de estiramiento pueden ser útiles.
Aplicar calor en las zonas doloridas puede proporcionar alivio.
Actividad Física Moderada: Mantener una actividad física regular pero moderada puede ayudar a prevenir y reducir los dolores.
Existen algunas evidencias que sugieren que el magnesio podría ayudar a aliviar los dolores musculares, lo que podría ser beneficioso para los niños que experimentan crecederas.
Hidratación Adecuada: Asegurarse de que el niño esté bien hidratado puede ayudar a mantener los músculos saludables.
Una correcta nutrición: Una dieta rica en nutrientes esenciales como calcio y vitamina D es crucial para el crecimiento óseo adecuado.
Descanso y Sueño: El descanso adecuado es vital para el crecimiento y recuperación del cuerpo.
Ander Ostolaiz Txoperena (Farmacéutico Colegiado:2248)